miércoles, 4 de mayo de 2011

Heavy Horses - Jethro Tull



Iron-clad feather-feet pounding the dust
An October's day, towards evening
Sweat embossed veins standing proud to the plough
Salt on a deep chest seasoning
Last of the line at an honest day's toil
Turning the deep sod under
Flint at the fetlock, chasing the bone
Flies at the nostrils plunder.

The Suffolk, the Clydesdale, the Percheron vie
with the Shire on his feathers floating
Hauling soft timber into the dusk
to bed on a warm straw coating.

Heavy Horses, move the land under me
Behind the plough gliding --- slipping and sliding free
Now you're down to the few
And there's no work to do
The tractor's on its way.

Let me find you a filly for your proud stallion seed
to keep the old line going.
And we'll stand you abreast at the back of the wood
behind the young trees growing
To hide you from eyes that mock at your girth,
and your eighteen hands at the shoulder
And one day when the oil barons have all dripped dry
and the nights are seen to draw colder
They'll beg for your strength, your gentle power
your noble grace and your bearing
And you'll strain once again to the sound of the gulls
in the wake of the deep plough, sharing.

Standing like tanks on the brow of the hill
Up into the cold wind facing
In stiff battle harness, chained to the world
Against the low sun racing
Bring me a wheel of oaken wood
A rein of polished leather
A Heavy Horse and a tumbling sky
Brewing heavy weather.

Bring a song for the evening
Clean brass to flash the dawn
across these acres glistening
like dew on a carpet lawn
In these dark towns folk lie sleeping
as the heavy horses thunder by
to wake the dying city
with the living horseman's cry
At once the old hands quicken,
bring pick and wisp and curry comb,
thrill to the sound of all
the heavy horses coming home.

CABALLOS PESADOS

De patas ligeras con herraduras que baten el polvo,
un día de Octubre atardeciendo,
el sudor realza sus venas, erguido orgulloso con el arado,
la sal salpicando su profundo pecho.
El último de la fila en un duro día de trabajo honrado,
arando la tierra.
El pedernal en el espolón, buscando el hueso,
y las moscas que pillan sus fosas nasales.

El Suffolk, el Clydesdale, el Percherón compiten
con el Shire en su andar ligero.
Acarreando madera dulce en el crepúsculo
para acostarse sobre un tibio lecho de paja.

Caballos pesados, remuevan la tierra bajo mis pies
detrás del arado que se desliza, resbala y escurre libremente.
Ahora eres minoría y no hay trabajo que hacer...
El tractor está en marcha.

Buscaré una potranca para tu orgullosa simiente de semental
y así preservar tu viejo linaje.
Y te pondremos al fondo del bosque
detrás de los árboles nuevos
para ocultarte de aquellos que se burlan de tus dimensiones
y tus dieciocho palmos sobre los hombros.
Y un día, cuando los magnates del petróleo se sequen
y las noches se vuelvan frías,
apelarán a tu fuerza, a tu gentil energía,
a tu noble elegancia y tu porte.
Y te estirarás nuevamente con el sonido de las gaviotas
siguiendo al arado hundido, prodigándote.

Erguidos como tanques en la cumbre de la colina
a pesar del viento frío
con los duros arreos de batalla, encadenados al mundo
contra el sol que declina.
Tráeme una rueda de madera de roble
Una rienda de cuero pulido
Un caballo pesado y un cielo cayéndose
Amenazando tormenta.

Tráeme una canción para el atardecer.
El bronce limpio que deslumbre al alba
reluciendo a través de estos acres
como rocío sobre una alfombra de césped.
En estos pueblos oscuros la gente duerme
mientras los caballos pesados pasan como trueno
para despertar a la ciudad moribunda
con el grito vital del jinete.
A la vez las viejas manos se apuran,
traen, recogen los mechones y almohazan,
se emocionan con el sonido de todos
los caballos pesados volviendo a casa.