¡No admito que me
hables asi!
Yo soy tu
decimosexto padre,
Soy el primogénito
de tu abuelo, el primer curandero,
proxeneta de las
mujeres que corrían bajo tu nariz.
Me debes respeto o,
por lo menos, dinero.
Él es el cometa
brillante que se estrelló:
un asteroide
pequeño que todos llaman Tierra.
De Kriptônia
desciende tu mirada
y cuatro eslabones
sujetan tu mano.
¡Cállate la boca, compañero! ¡Vete, maleducado!
De otra modo no
disimularías la suma creación.
Y fue ese silencio
detenido en el centro.
Él es el cometa
brillante que se estrelló:
un asteroide
pequeño que todos llaman Tierra.