te derramas en mi
y toda esa ternura
presagia la vertiente
te vas deshilachando
y sin embargo
entera
pronuncias la palabra
que necesito ver
cuando las calles lloran
su tráfico de niebla
te caes
entre mis brazos
gajo a gajo
y muerdo tus vacíos lentamente
hasta alcanzar la flor
de tu misterio
hoy intuí el deseo de lo nunca propuesto
y supe que sería
apenas como el cuenco de mis manos
el cáliz
la vasija
la copa de cristal
el agujero
la forma exacta donde recibirte
sería bueno
que de una vez
y para siempre
comprendiéramos el libro de recetas
ayer
sin ir tan lejos
pedí que me extirparan de los índices
que hablaran de suicidios
que no me registraran
y que
de ahora en más
aplicaría en mi
buena conducta
y llenaría el cuenco con barrotes
y dictaría cárceles
rindiendo culto al haiku y al soneto
así
de puro gusto
a ser un pobre insecto limitado
cuando consiga ser todo un imbécil
un animal con baba y estructura
daré la aprobación que necesitan
para la antología de los bobos
ahora
que a merced
de un diablo empobrecido
de un dios de poca monta
me doy contra los dientes del espejo
ahora
con la boca
rumiando algún silencio
me viene a interrogar su inexistencia
o aquello que maté
diez mil años atrás de este segundo
y tiene la tristeza como un barco
que pasa por sus ojos
mientras se niega a ver el horizonte
y tiene sus dos manos en menguante
y le tiemblan las piernas
cuando presagia el frío de su suerte
ahora
que recuerdo
la noche derrumbada en la azotea
los pasos que llegaban
para matar un sábado sin nadie
las almas que abrazaban mis angustias
me siento
este traidor
que no perdono
ellos se las ingenian
para que los escuches
en medio de los ruidos que te aturden
detrás del lindo traje y la corbata
se cuelan cuando duerme el centinela
con sus libros ahítos de contratos
percuten
repitiendo
el ritmo que no existe
y cuando te descuidas
ves que tu pie derecho
empieza a acompañar
la música barata
y en las tibias fronteras de la calma
donde iba floreciendo tu sonrisa
hay el cadáver pálido de un niño
y un amasijo extraño
de algo que no pudo concretarse
mientras sigues corriendo hacia el vacío
ellos se las ingenian
para inventar las glorias y los triunfos
y una escalera negra
que inexorablemente
te hará creer que el sol está allá abajo
el juego de empezar
a comernos las bocas
el roce de la piel que nos orienta
colgando desde orión al infinito
y donde arrecia el mar
su ruido intermitente
que induce a la antesala del naufragio
querer entrar en ti
querer despedazarte
querer que me recibas en todos tus santuarios
es sólo un desvarío
un nudo de copiosa enredadera
y el sueño de no ser inexpugnable
las cárceles de piel que nos impiden
estériles paredes de concreto
y sin embargo es noche
y hay aguas subterráneas
en las que nos fundimos
un manantial tan hondo
que asusta si miramos hacia adentro
y en donde bien podríamos perdernos
y sin embargo es sólo
el único lugar
posible
para hallarnos
verás
yo ya leí todos tus libros
porque mientras jugabas a curarte
yo iba juntando mierda
que convertía en letras y evacuaba
sobre los pozos ciegos de la noche
así que ahora entiende mi postura
no logras sorprenderme
y si propones otro laberinto
te gritaré que estoy del otro lado
y que si no morí entre las paredes
fue porque pude ver
que aquello no era más que un espejismo
verás
me importa tres carajos
si crees que soy soberbio
pues la verdad de ser tan poca cosa
me enseña a repeler cada reflejo
y estoy cansado de estos decorados
y estoy cansado de siempre lo mismo
el mundo sigue igual
peor que nunca
y no te veo hacer lo que predicas
y tus banderas son pasto del viento
y la única sorpresa que me causas
es ver que aunque lo sé
sigas mintiendo
escribes tan bonito
y yo que no te creo
porque tu corazón no se involucra
y el trazo de tan lírico
rebuzna
me ensucia el simulacro de tu sangre
me manchas con tus letras adecuadas
tú no puedes sangrar
te necesitas
para seguir jugando al pavoneo
y mientras siembras versos de ti mismo
sin que te importe nada
el mundo sigue haciéndose pedazos
y la injusticia impune se solaza
así que aunque te niegues a la idea
no eres más que un cómplice barato
mas tienes ese don del que carezco
la sensibilidad que discrimina
al menos reconforta el pensamiento
que sólo han de aplaudirte
tus iguales
sigue soplando el viento de los que nada dicen
y odio la soberbia de los gritos
esto que viene siendo un orden y un letrero
no puede con la fuerza del silencio
no puede ni restarse
y hoy siento que los símbolos son trampas
que ocultan agujeros insondables
como una vieja casa condenada
por otro temporal
como un incendio
donde no fue posible ni un chispazo
tan flaco de palabras
tan residuo
me trepo hasta los últimos peldaños
y veo la ecuación
pintada de aire blancosobre el vidrio
el agua de verdad
es esa que acarreas desde adentro
cuando se vuelve estéril la palabra
por eso el mundo suele estar desierto
y acaso sea hora de callarse
y hora de aprender a ser humilde
y hora de entender lo que está escrito
en el libro del alma de los hombres
no estoy ni antes ni ahora ni después
he atravesado el nido de los cuentos
y ando contando el tiempo que me queda
qué queda por decir
sino esta gran puteada
a veces
también me rindo cuentas y mentiras
y aprendo a reprobarme la careta
tú sabes
hasta los dictadores
tienen un buen motivo
hasta los asesinos
y cuál es el derecho que te ampara
para decir que están equivocados
aprendo a ser raíz
a ser el árbol
que quiere darte sombra
cuando todo el verano te acuchilla
y no pretendo más
después de todo
nos vamos a encontrar sin ceremonias
y seremos iguales
para siempre
y me cago de risa si discrepas
ahora
las palabras
miran con ojo idiota
se asombran del silencio
se avergüenzan
de la precariedad de sus pinceles
ahora que habla el mar
y yo me quedo ciego
ahora que hay dos vientos
rozándote la falda
el tiempo es poco más que nuestro abrazo
y viene a mi memoria alguna cosa
que defendí mintiendo
o que creí verdad
cuando aún pensaba igual que el egoísta
en este día siento
que hay poco por decir
que casi nada
se trata
nada más
de estar viviendo
lo que no escribiré
sino sobre el cristal de tu ternura
lo que diré en tu piel
fundido a la saliva de la noche