domingo, 16 de marzo de 2014
miércoles, 5 de marzo de 2014
Malalumno
me vuelvo a despedir tan lentamente
que no hace falta el aire
ni la textura dulce que impele la palabra
y así casi no duele la ruptura
el cambio radical
la voz en off del diablo de la noche
es algo parecido a los plañidos
de ranas en la zanja de esta calle
alguna brevedad
reptando malobien en lo sinuoso
que no hace falta el aire
ni la textura dulce que impele la palabra
y así casi no duele la ruptura
el cambio radical
la voz en off del diablo de la noche
es algo parecido a los plañidos
de ranas en la zanja de esta calle
alguna brevedad
reptando malobien en lo sinuoso
y aquel perfume a madre y a gomina
así es como me cuenta mi mal cuento
y la parte más puta hace silencio
se calla mientras corre por la punta
y no levanta el centro
se excusa en todo el gris que acumulaba
se alisa el pantalón que huele a barro
y sale a resoplar su propia culpa
colgado de las uñas al trapecio
yo voy sobreviviendo sin receta
al cabo no me gusta ir a la escuela
me aburren las materias y los viejos
maestros con el dogma ferrugiento
y odio
más que nada
los recreos
así es como me cuenta mi mal cuento
y la parte más puta hace silencio
se calla mientras corre por la punta
y no levanta el centro
se excusa en todo el gris que acumulaba
se alisa el pantalón que huele a barro
y sale a resoplar su propia culpa
colgado de las uñas al trapecio
yo voy sobreviviendo sin receta
al cabo no me gusta ir a la escuela
me aburren las materias y los viejos
maestros con el dogma ferrugiento
y odio
más que nada
los recreos
viernes, 28 de febrero de 2014
El Gusano Erudito - XVIII
LA CONFESIÓN DE UN GRANUJA
No todos saben cantar,
no todos pueden ser manzana
y rodar a los pies de los demás.
Esta es la suprema confesión
que puede hacer un granuja.
Ando intencionalmente despeinado
con la cabeza como una lámpara a petróleo.
Me gusta iluminar entre tinieblas
el deshojado otoño de vuestras almas.
Me gusta cuando las piedras de los insultos
vuelan hacia mí, como el granizo que vomita la tempestad.
Entonces sólo oprimo con más fuerzas
la pompa oscilante de mis cabellos.
Con cuánto cariño recuerdo
el estanque invadido por la hierba y el ronco tañido del aliso,
que en algún lugar viven mi padre y mi madre,
a quienes todos mis versos les importan un comino,
pero que me aman como al campo y a su propia sangre,
como a la llovizna que en primavera mulle los brotes.
Ellos les clavarían a ustedes sus horquetas
por cada injuria que lanzan sobre mí.
¡Pobres, pobres campesinos!
Seguramente ya están feos y viejos
y aún temen a Dios y las ánimas del pantano.
¡Oh, si pudieran entender
que su hijo
es el mejor poeta de Rusia!
¿Acaso sus corazones no se helaban
cuando sus pies desnudos tocaban los charcos del otoño?
Ahora anda con sombrero de copa
y zapatos de charol.
Pero vive en él, con ímpetus de antaño,
el mismo aldeano travieso.
Desde lejos saluda con reverencias
a las vacas pintadas en los letreros de las carnicerías,
y cuando se cruza con los coches de la plaza
recuerda el olor del estiércol en los campos natales
y está dispuesto a levantar la cola de cada caballo
como la cola de un traje de novia.
Amo a mi patria.
¡Amo inmensamente a mi patria!
Aunque exista en ella la tristeza y la herrumbre de los sauces.
Me gustan los hocicos fangosos de los cerdos
y las voces estridentes de los sapos en el silencio nocturno.
Estoy enfermo de recuerdos de infancia.
Sueño con la humedad y la niebla de las tardes de abril.
Como queriendo entibiarse
nuestro arce se encuclilló ante la fogata del ocaso.
¡Cuántos huevos robé de los nidos de las cornejas
trepando de rama en rama!
¿Será el mismo con su cima verde?
¿Será como antes tan dura su corteza?
¿Y tú, mi querido,
mi fiel perro ovejero?
La vejez te ha puesto gruñón y ciego
y vagas por el patio arrastrando tu cola caída,
tu olfato ya no distingue el establo de la casa.
Cuán queridas me son aquellas travesuras
cuando hurtaba pan a mi madre
y lo mordíamos por turno
sin sentir asco uno del otro.
Soy el mismo de antes
y mi corazón es el mismo.
Los ojos florecen en el rostro como azulíes en el centeno,
y al extender las esteras doradas de mis versos
quisiera decirles mis palabras más tiernas.
¡Buenas noches!
¡Buenas noches a todos!
La guadaña de la aurora ha enmudecido
sobre la hierba del crepúsculo...
Siento unas ganas enormes
de mear la luna desde la ventana.
¡Luz azul! ¡Es tan azul la luz!
En este azul ni siquiera morir importa.
¡Qué me importa parecer un cínico
con un farol colgando del trasero!
Mi viejo, buen y malherido Pegaso,
¿acaso necesito de tu trote apacible?
He llegado como un amo severo
a cantar y glorificar las ratas.
Mi cabezota, como agosto,
vierte el vino burbujeante de los cabellos.
Quiero ser el velero amarillo
que va hacia el país adonde todos navegamos.
no todos pueden ser manzana
y rodar a los pies de los demás.
Esta es la suprema confesión
que puede hacer un granuja.
Ando intencionalmente despeinado
con la cabeza como una lámpara a petróleo.
Me gusta iluminar entre tinieblas
el deshojado otoño de vuestras almas.
Me gusta cuando las piedras de los insultos
vuelan hacia mí, como el granizo que vomita la tempestad.
Entonces sólo oprimo con más fuerzas
la pompa oscilante de mis cabellos.
Con cuánto cariño recuerdo
el estanque invadido por la hierba y el ronco tañido del aliso,
que en algún lugar viven mi padre y mi madre,
a quienes todos mis versos les importan un comino,
pero que me aman como al campo y a su propia sangre,
como a la llovizna que en primavera mulle los brotes.
Ellos les clavarían a ustedes sus horquetas
por cada injuria que lanzan sobre mí.
¡Pobres, pobres campesinos!
Seguramente ya están feos y viejos
y aún temen a Dios y las ánimas del pantano.
¡Oh, si pudieran entender
que su hijo
es el mejor poeta de Rusia!
¿Acaso sus corazones no se helaban
cuando sus pies desnudos tocaban los charcos del otoño?
Ahora anda con sombrero de copa
y zapatos de charol.
Pero vive en él, con ímpetus de antaño,
el mismo aldeano travieso.
Desde lejos saluda con reverencias
a las vacas pintadas en los letreros de las carnicerías,
y cuando se cruza con los coches de la plaza
recuerda el olor del estiércol en los campos natales
y está dispuesto a levantar la cola de cada caballo
como la cola de un traje de novia.
Amo a mi patria.
¡Amo inmensamente a mi patria!
Aunque exista en ella la tristeza y la herrumbre de los sauces.
Me gustan los hocicos fangosos de los cerdos
y las voces estridentes de los sapos en el silencio nocturno.
Estoy enfermo de recuerdos de infancia.
Sueño con la humedad y la niebla de las tardes de abril.
Como queriendo entibiarse
nuestro arce se encuclilló ante la fogata del ocaso.
¡Cuántos huevos robé de los nidos de las cornejas
trepando de rama en rama!
¿Será el mismo con su cima verde?
¿Será como antes tan dura su corteza?
¿Y tú, mi querido,
mi fiel perro ovejero?
La vejez te ha puesto gruñón y ciego
y vagas por el patio arrastrando tu cola caída,
tu olfato ya no distingue el establo de la casa.
Cuán queridas me son aquellas travesuras
cuando hurtaba pan a mi madre
y lo mordíamos por turno
sin sentir asco uno del otro.
Soy el mismo de antes
y mi corazón es el mismo.
Los ojos florecen en el rostro como azulíes en el centeno,
y al extender las esteras doradas de mis versos
quisiera decirles mis palabras más tiernas.
¡Buenas noches!
¡Buenas noches a todos!
La guadaña de la aurora ha enmudecido
sobre la hierba del crepúsculo...
Siento unas ganas enormes
de mear la luna desde la ventana.
¡Luz azul! ¡Es tan azul la luz!
En este azul ni siquiera morir importa.
¡Qué me importa parecer un cínico
con un farol colgando del trasero!
Mi viejo, buen y malherido Pegaso,
¿acaso necesito de tu trote apacible?
He llegado como un amo severo
a cantar y glorificar las ratas.
Mi cabezota, como agosto,
vierte el vino burbujeante de los cabellos.
Quiero ser el velero amarillo
que va hacia el país adonde todos navegamos.
(Extraído Del Libro "Confesiones De Un Granuja" de Sergéi Esenin)
jueves, 27 de febrero de 2014
Sintimiento
es esto de zurcir la ropa desgastada
entre enemigos muertos
es barrenar el cielo en busca de verdades
y regresar contando los puñados
de agujeros de aire negro y poca cosa
las vísperas de algunos infortunios
cuando la piel se espesa
y nos volvemos duros
a fuerza de morder tabaco viejo
allí en la barricada
será solo por eso y tantas cosas
que me dejo caer en tus renglones
y escribo el corazón que me resiste
y puedo hacer hablar hasta a mi risa
y me quedo dormido sin aviso
y olvido que dejé la puerta abierta
qué más
qué más puedo decir para que entiendas
entre enemigos muertos
es barrenar el cielo en busca de verdades
y regresar contando los puñados
de agujeros de aire negro y poca cosa
las vísperas de algunos infortunios
cuando la piel se espesa
y nos volvemos duros
a fuerza de morder tabaco viejo
allí en la barricada
será solo por eso y tantas cosas
que me dejo caer en tus renglones
y escribo el corazón que me resiste
y puedo hacer hablar hasta a mi risa
y me quedo dormido sin aviso
y olvido que dejé la puerta abierta
qué más
qué más puedo decir para que entiendas
miércoles, 19 de febrero de 2014
Tuyo
este viento animal embiste y va arrasando las soberbias
su transa son arcadas inquietantes
desteje la pelambre de lo obsceno
en latas que colgaron de un alambre
por eso hay un ladrido de perros y de sombras
por eso un verde miedo recorre el espinazo
y hay gente que se oxida
que tiembla arrinconada
y el mundo se despoja del atuendo
y el mundo muestra inepto sus escamas
ahora bajo el peso de una tumba con objetos
parece inobjetable el resultado
los lobos buscan más que carne fresca
los adiestraron antes
los mismos que te anclaron a las cosas
y mira la ecuación cómo se enreda teniendo el mismo padre
la luz y la razón
se aplican a inventar otra pirueta
tú temes
otro
mata
como si hubiera puertas
o hubiera
alguna callecita para evitar la urgencia
o al menos un pasillo hacia lo opuesto
de la doctrina inmunda de tanto mercenario
como si te sirviera
putear a tu valor
diciendo una plegaria debajo del batón de tu mamita
echar la culpa al resto
mirar hacia otra parte
huír pisando cráneos y principios
licuado como estás en este engrudo
no quieras que argumente
no lo hago
ni quiero que me busques
porque es tarde
primero
yo aborrezco a los traidores
después
si aún conservo valentía
será para amar más a la que amo
su transa son arcadas inquietantes
desteje la pelambre de lo obsceno
en latas que colgaron de un alambre
por eso hay un ladrido de perros y de sombras
por eso un verde miedo recorre el espinazo
y hay gente que se oxida
que tiembla arrinconada
y el mundo se despoja del atuendo
y el mundo muestra inepto sus escamas
ahora bajo el peso de una tumba con objetos
parece inobjetable el resultado
los lobos buscan más que carne fresca
los adiestraron antes
los mismos que te anclaron a las cosas
y mira la ecuación cómo se enreda teniendo el mismo padre
la luz y la razón
se aplican a inventar otra pirueta
tú temes
otro
mata
como si hubiera puertas
o hubiera
alguna callecita para evitar la urgencia
o al menos un pasillo hacia lo opuesto
de la doctrina inmunda de tanto mercenario
como si te sirviera
putear a tu valor
diciendo una plegaria debajo del batón de tu mamita
echar la culpa al resto
mirar hacia otra parte
huír pisando cráneos y principios
licuado como estás en este engrudo
no quieras que argumente
no lo hago
ni quiero que me busques
porque es tarde
primero
yo aborrezco a los traidores
después
si aún conservo valentía
será para amar más a la que amo
lunes, 10 de febrero de 2014
In Verso
él escribió dos líneas
y luego quedó rengo
tenía esa afónica costumbre
tenía
de rehén
su negociado
el trazo desigual le daba asilo
fluctuaba en las heridas más impunes
y regresaba solo
a esa hora impropia
cuando la arena negra
regurgita el mal olor de las resacas
acaso sopesó lo necesario
después
hay tanta gente que habla por el resto
así que se detuvo
mirando su puñado de palabras
y se dejó caer livianamente
estuve vivo
y estuve aprendiéndome a morir
eso fue todo
y luego quedó rengo
tenía esa afónica costumbre
tenía
de rehén
su negociado
el trazo desigual le daba asilo
fluctuaba en las heridas más impunes
y regresaba solo
a esa hora impropia
cuando la arena negra
regurgita el mal olor de las resacas
acaso sopesó lo necesario
después
hay tanta gente que habla por el resto
así que se detuvo
mirando su puñado de palabras
y se dejó caer livianamente
estuve vivo
y estuve aprendiéndome a morir
eso fue todo
viernes, 3 de enero de 2014
¿Quién Es Quién?
porque el amor lo tienes
mas no acabas de saber cómo entregarlo
y la luz
que irradia lo mejor que llevas dentro
y la mano extendida
y el espontáneo abrazo
en lo más hondo de la tierra que te forma
y que no entiende el lazo
de su fertilidad
o acaso el miedo
que te va idiotizando hasta matarte
como si fueras a perder
qué diablos
que no entiendo
si todo lo que alienta en tus raíces
no sirve si no es para entregarlo
no voy a comprenderte la piedad
la lástima
o el llanto
si apenas son migajas
que ofrece por vergüenza tu avaricia
si lo que me horroriza en este mundo
muriéndose
atrofiado
empobrecido
pudriéndose de pura mezquindad
es ese cuerpo triste pendulando
ahorcado
en la mitad más seca del desierto
no voy a comprender que no comprendas
tu corazón hundiéndose en el barro
sabés
alguien dijo las cosas al revés
y le creímos
acaso sólo por justificarnos
o acaso por soberbia
somos nosotros los discapacitados
mas no acabas de saber cómo entregarlo
y la luz
que irradia lo mejor que llevas dentro
y la mano extendida
y el espontáneo abrazo
en lo más hondo de la tierra que te forma
y que no entiende el lazo
de su fertilidad
o acaso el miedo
que te va idiotizando hasta matarte
como si fueras a perder
qué diablos
que no entiendo
si todo lo que alienta en tus raíces
no sirve si no es para entregarlo
no voy a comprenderte la piedad
la lástima
o el llanto
si apenas son migajas
que ofrece por vergüenza tu avaricia
si lo que me horroriza en este mundo
muriéndose
atrofiado
empobrecido
pudriéndose de pura mezquindad
es ese cuerpo triste pendulando
ahorcado
en la mitad más seca del desierto
no voy a comprender que no comprendas
tu corazón hundiéndose en el barro
sabés
alguien dijo las cosas al revés
y le creímos
acaso sólo por justificarnos
o acaso por soberbia
somos nosotros los discapacitados
domingo, 29 de diciembre de 2013
Naturaleza Muerta
la abeja continúa en el panal
y no es abeja
los ha engañado a todos
de hecho ha convencido hasta a su alma
y son el mismo trapo
que envuelve al monigote
y su seguridad echa raíces
en medio del vacío
en brazos que aborrece
en ojos que padecen de miopía
y que ya no la ven
o hacen que la ven
en el panal que otros le vendieron
ese fue su negocio
por mojarse los pies cada cien años
por intentar volver sin resultado
y no saber qué diablos la entristece
la libertad endeble que renueva
en el metro cuadrado
del cajero automático
la mirada que llega hasta los muros
cuando no quedan fuerzas para el salto
ni un poco de color
que quite el gris oscuro de los árboles
envuelta en miel amarga
donde no quedan flores verdaderas
no tiene ni siquiera algún propósito
no puede ni siquiera traicionarse
no tiene algún después
y qué fue antes
ni alguien que le diga que no tema
porque no va morir quien ya está muerto
y no es abeja
los ha engañado a todos
de hecho ha convencido hasta a su alma
y son el mismo trapo
que envuelve al monigote
y su seguridad echa raíces
en medio del vacío
en brazos que aborrece
en ojos que padecen de miopía
y que ya no la ven
o hacen que la ven
en el panal que otros le vendieron
ese fue su negocio
por mojarse los pies cada cien años
por intentar volver sin resultado
y no saber qué diablos la entristece
la libertad endeble que renueva
en el metro cuadrado
del cajero automático
la mirada que llega hasta los muros
cuando no quedan fuerzas para el salto
ni un poco de color
que quite el gris oscuro de los árboles
envuelta en miel amarga
donde no quedan flores verdaderas
no tiene ni siquiera algún propósito
no puede ni siquiera traicionarse
no tiene algún después
y qué fue antes
ni alguien que le diga que no tema
porque no va morir quien ya está muerto
martes, 20 de agosto de 2013
Algún Perro
cada vez
allí
donde debía
dejar una palabra desteñida
los charcos se encargaron de colgarme
dejándome a merced de mis tristezas
y hubo un lento tránsito de niebla
residuos
viejas deudas
el pulso sobre arenas movedizas
cada vez
no supe qué decir
acerca de un crepúsculo sin tregua
no supe manejar las cerrazones
no quise dar por muerto su cadáver
y sin embargo queda un perro solo
un perro en corredores desolados
que busca
merodeando
la forma del fantasma que lo obliga
sus ojos comen hojas amarillas
su piel se adhiere unánime a la niebla
deambula
piel y hueso
mientras llueve
las calles donde hay gente que lo olvida
así
su peripecia
concluye en el momento que se inicia
y sabe
desde siempre
que no es tan triste aullar en el vacío
sino el presentimiento
de un libro que hace tiempo fue cerrado
allí
donde debía
dejar una palabra desteñida
los charcos se encargaron de colgarme
dejándome a merced de mis tristezas
y hubo un lento tránsito de niebla
residuos
viejas deudas
el pulso sobre arenas movedizas
cada vez
no supe qué decir
acerca de un crepúsculo sin tregua
no supe manejar las cerrazones
no quise dar por muerto su cadáver
y sin embargo queda un perro solo
un perro en corredores desolados
que busca
merodeando
la forma del fantasma que lo obliga
sus ojos comen hojas amarillas
su piel se adhiere unánime a la niebla
deambula
piel y hueso
mientras llueve
las calles donde hay gente que lo olvida
así
su peripecia
concluye en el momento que se inicia
y sabe
desde siempre
que no es tan triste aullar en el vacío
sino el presentimiento
de un libro que hace tiempo fue cerrado
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