habré de imaginar un ser hecho de vidrios sus múltiples pupilas sus ángulos diversos buscando alguna gota de agua parecida buscando un punto errante inmóvil pertinente o fuera del lugar de los idiomas como un grito sin gente surgiendo de la entraña sin causa definida y tan impronunciable habré de preguntarme sabiendo de antemano que seguiré fluctuando en todo lo que ignoro quién mueve el casillero quién llega o se retira quién entra y me rebusca en uno u otro estante quién entra y se rebusca y al verse en el espejo se siente menos solo quién entra y se sonríe y le resta importancia a todos mis alardes y adoro esta ternura de no saber los rostros esta complicidad -urdimbre de fantasmas- las páginas escritas que no serán en vano mi música mi alma mi amor y mis hermanos
no te alarmes las cosas bien podrían ser peor si lo pensamos y la silueta oscura del monstruo que te obliga no es más que tu cabeza malvistiendo la mancha de humedad en las paredes es todo más real que las palabras y el símbolo parece una moneda después de la jornada del agobio que un día vas a dar a cambio del algún sueño pasajero así que los colores son difusos y la pantalla acusa fisuras que no son sino tu oficio de alumno pertinaz y reincidente es esa vanidad que nos untaron casi cuando empezamos a descifrar la luz y a respirar la muerte es esa sombra hueca pesada inconveniente doblada bajo el peso insostenible de su propia mentira ten calma se trata de bajar de encima de eso de eso que no eres y si te queda un poco ya es bastante porque se vuelve digna tu pobreza porque eres más real ante el espejo y es dulce estremecerse gota a gota cada vez que hablas de otoños y de lluvias
aquí desde este sitio que no reconocí por la mañana debajo de cubierta del barco zozobrado conecto el artefacto y subo el periscopio aquí después de tanto trepado en el impulso asumo el arañazo de los que van conmigo y siento sus abrazos salvándome del odio aquí tabaco y mate y música debajo de las uñas recito la bandera destilo las palabras escupo que estoy vivo para que alguno sepa que sigo resistiendo que no me convencieron que sigo tan perdido como entonces y no me deslumbraron con la bisutería de ancianas decadentes y no me atemorizan sus presagios ni su jauría a sueldo ni todos sus mentores predilectos con la corbata gris y el culo roto para que mis amigos sonrían en el fondo y digan entre dientes mirá este hijo de puta el negro se la banca aquí radio-pirata llamando a la gavilla de los inadaptados llamando a los que tienen la piel llena de afecto sus manos generosas sus ojos transparentes sus almas sin dobleces para que no me olviden y sepan que hay un modo de continuar unidos aún en la distancia aquí desde la noche enciendo este farol con luz de ustedes y brindo por los días venideros cuando ya no hagan falta las trincheras
-Bordoni, Ferradás, Dino, Tabaré Rivero- "La Metamorfosis Del Kafkarudo"
No pudimos ser Elvis o Dylan o Hendrix -un Englishman en New York-, no pudimos ser Lennon-McCartney ni Mick Jagger -gardeles del rock and roll- Nos ortibó el karma de otario, el tufo del barrio que se nos pegó. Como buen cascarudo, cargamos ser el bicho raro rezagado del pelotón.
Nos guardamos los blues más amargos en el doble fondo del caparazón, nos llevamos las últimas gotas, las notas más cambas de ese bandoneón. Nos robamos algún tema de moda, el arroz de las bodas y un sueño color de campera de blue-jean gastado, deshilachado retazo de algo que murió.
No somos nada, salvo los aguafiestas amargados de la cuadra. No somos nada, salvo los convidados de piedra en la farándula de la chotada.
Nos falló el flower-power, dios y el viejo Batlle y la lógica del dos más dos y a la Suiza de América, entre truco y quiniela, la vimos bajar al cajón. Nos pusieron ojos en la nuca y nos echaron la culpa de lo que iba peor. Nunca fuimos "uruguayos campeones" ni plantamos las flores rojas de la revolución.
Siempre con la misma milonga aferrados al dogma del fiel perdedor. Vasta banda de locos sin causa alzando la lanza de aquel trovador, que quien sabe si piensa que el tiempo es el tiempo de un tiempo que hace rato acabó, como el viejo Quijote que vuelve a la carga en el mismo lugar donde todo empezó.
No somos nada, salvo ruido molesto en la frecuencia modulada. No somos nada, salvo un viejo eslabón perdido chocando rocas desenroladas, los aguafiestas amargados de la cuadra, los convidados de piedra en la farándula de la guasada, ruido molesto en la frecuencia modulada, un viejo eslabón perdido chocando rocas desenroladas, un viejo eslabón perdido chocando rocas...
creíste que el payaso estaba pergeñando una cabriola supongo que escaseó tu sutileza tus ganas de mirar lo verdadero acaso fue mejor tal desatino el tiro en otro blanco más seguro verás no importa mucho apenas me entristezco un poquitito qué gano con decirte que el circo se encontraba al otro lado que no pintó función y los leones comían carne cruda recién muerta y el domador estaba en el caribe
y el mago cocinando sus palomas y los enanos ciegos con lentes como lupas nadaban en un mar de burocracia y el payaso de marras era un tipo buscando mantener el equilibrio
los símbolos no dicen no se muy bien qué escribo cuando escribo estoy pintando apenas trazando con los dedos con todos los rincones de mi vida y guardo la sonrisa debajo torpemente en un cofre cerrado la llave cuelga en todos mis silencios
esa brutal manera que tiene el almanaque de hacernos más humildes o no hay gente que no aprende y escribe un viejo dios de pacotilla lecciones consumidas espejos arrugados en sus bordes cariados casi-miopes y hay gente que no aprende que el cielo es sólo hoy si alzas la vista que el paso es el siguiente que es tiempo de abrazar este milagro y la emoción podría ser constante si acaso comprendiéramos un poco lo breve del asunto de estar vivos
recibirás las cartas que nunca te envié un sinnúmero de cartas arrugadas con remitentes ciegos de espaldas a tu vida latidos de un dialecto intermitente hirviendo una leyenda a fuego lento las cartas las esquelas la impericia de un escribiente manco que con su mano única jugaba a presionar sobre el gatillo sin animarse al grito del impacto un aluvión de cartas que nunca hubiera escrito que nunca comencé a comenzarlas que nunca merecieron la palabra mil cartas con silencios y suicidios en hojas de papel amarillento contándote de cómo hubiera sido hablándote de un tipo solitario que no supo qué hacer con esa historia
un día cualquier día como una bala inútil como un caparazón como un agujero lleno de líquidos nocturnos vendrás y no habrá nadie y cuando digo nadie pronuncio un verbo estéril vendrás como si siempre debiera estar aquí contando cada muerto y olvidas que me aburro fácilmente que odio las goteras y no me dan cobijo las palabras un día cualquier día me cansaré de hablar por la mirilla y arrancaré la puerta de sus goznes y donde hubo un insecto repulsivo clavado a un alfiler habrá un espejo y no te va a ayudar cerrar los ojos
de momento sólo tengo mi sonrisa escuché cien mil palabras en mi vida y hay tan poco que decir ante el silencio vi una hilera interminable con ofertas y no hay nada que elegir que ya no tengas un planeta de hombres serios y mujeres en conflicto tramitando algún orgasmo es tan fácil ser oveja o carnicero es tan fácil encajar para ser otro salto a veces voy cambiando casillero y mi turno con los dados me lo invento es tan fácil ser un número correcto tan sencillo que te vean como ellos salto a veces cuando el hambre de ser yo me lo demanda y lo triste no es morirse cualquier día lo más triste es no poder seguir jugando