con qué necesidad me muestras la manzana si veo el agujero del gusano y digo para mi qué tontería de niño siempre vi que los payasos eran la risa a sueldo y me inspiraban ganas de escupirlos ahórrate el color de los billetes y tus bonitas cosas yo hablo en un idioma incomprensible para tu caja fuerte con qué necesidad tantas palabras y tanto hueco lleno con bobadas y esa ambición de ver que todos miren la venta con ofertas que propones me aburres nada más que me molestas me jodes la visión y los oídos me jodes porque estás en todas partes y aunque puedo abstraer es mucho ruido y no vas a entender que quien aplaude tu prédica paupérrima y barata está reptando dentro del agujero y roe el corazón de la manzana
y búscale un sentido a todo eso aislada piel entrando en el otoño una pantalla plana un utensilio un sol artificial en las paredes no lo tiene en este frío banco de hormigón llegando junio la noche es un regalo inmerecido y somos vos y yo y el universo qué grandes y a la vez qué diminutos estoy pensando mientras me persigna la cálida estación de tu ternura y búscale un sentido que no sea saber que es el amor después de tanto cuando anduvimos calles de mentira y no hubo una respuesta convincente entonces es verdad que aquello olía a cementerio a cuento y peripecia mal contada y ciertos los fantasmas que intuímos cuando estábamos solos y sedientos pues búscale un sentido a todo aquello y mientras vas hurgando en tus entrañas abrázame otra vez y dame un beso
parece alguna geografía de tiempo detenido y dos o tres ventanas abiertas como bocas tragándose la luz a largos sorbos capturas instantáneas sin secuencia caprichos de algo errante entre la niebla así es esta ciudad deshabitada por gente que se fue sin dar un paso hoy puedo ser el musgo de las ruinas y ver que se rescatan de otro antes las formas confundidas con el polvo y aquel olor de atrás de alcantarilla y un mapa lleno de fotografías y nada parecido a un sentimiento excepto el sobresalto del instinto entonces llegan cartas rezagadas y letras agobiadas abrazos de esqueleto la sal de alguna lágrima algo que se detuvo en su momento y ahora es el presagio de la náusea mejor no digas nada prefiero esta canción envejecida con los dulces acordes del silencio prefiero aquel perfume de tu alma aunque el resto de ti se desvanezca si hay algo por decir que no haya dicho será que no era yo y que era tarde ahora no hablaré de lo que ha sido las fotos tienden a decolorarse
eso que trajo el caminar la resta el ciego temporal el dios inútil las cosas que aprendimos y sabemos las cosas que nos rompen nuevamente por más que el juego sea una ecuación de cifras repetidas por más que los problemas son los mismos y se cambian la piel para engañarnos a veces no recuerdo que estoy hecho de un material herido de piel con las fronteras desplomadas de agua nada más y que respiro un aire que me oxida sin remedio a veces me detengo justo a tiempo y salto por encima de la grieta a veces me distraen las estrellas y lloro y siento entonces que me vierto allí en ese vertedero donde se estanca el río de los sueños
habré de imaginar un ser hecho de vidrios sus múltiples pupilas sus ángulos diversos buscando alguna gota de agua parecida buscando un punto errante inmóvil pertinente o fuera del lugar de los idiomas como un grito sin gente surgiendo de la entraña sin causa definida y tan impronunciable habré de preguntarme sabiendo de antemano que seguiré fluctuando en todo lo que ignoro quién mueve el casillero quién llega o se retira quién entra y me rebusca en uno u otro estante quién entra y se rebusca y al verse en el espejo se siente menos solo quién entra y se sonríe y le resta importancia a todos mis alardes y adoro esta ternura de no saber los rostros esta complicidad -urdimbre de fantasmas- las páginas escritas que no serán en vano mi música mi alma mi amor y mis hermanos
no te alarmes las cosas bien podrían ser peor si lo pensamos y la silueta oscura del monstruo que te obliga no es más que tu cabeza malvistiendo la mancha de humedad en las paredes es todo más real que las palabras y el símbolo parece una moneda después de la jornada del agobio que un día vas a dar a cambio del algún sueño pasajero así que los colores son difusos y la pantalla acusa fisuras que no son sino tu oficio de alumno pertinaz y reincidente es esa vanidad que nos untaron casi cuando empezamos a descifrar la luz y a respirar la muerte es esa sombra hueca pesada inconveniente doblada bajo el peso insostenible de su propia mentira ten calma se trata de bajar de encima de eso de eso que no eres y si te queda un poco ya es bastante porque se vuelve digna tu pobreza porque eres más real ante el espejo y es dulce estremecerse gota a gota cada vez que hablas de otoños y de lluvias
aquí desde este sitio que no reconocí por la mañana debajo de cubierta del barco zozobrado conecto el artefacto y subo el periscopio aquí después de tanto trepado en el impulso asumo el arañazo de los que van conmigo y siento sus abrazos salvándome del odio aquí tabaco y mate y música debajo de las uñas recito la bandera destilo las palabras escupo que estoy vivo para que alguno sepa que sigo resistiendo que no me convencieron que sigo tan perdido como entonces y no me deslumbraron con la bisutería de ancianas decadentes y no me atemorizan sus presagios ni su jauría a sueldo ni todos sus mentores predilectos con la corbata gris y el culo roto para que mis amigos sonrían en el fondo y digan entre dientes mirá este hijo de puta el negro se la banca aquí radio-pirata llamando a la gavilla de los inadaptados llamando a los que tienen la piel llena de afecto sus manos generosas sus ojos transparentes sus almas sin dobleces para que no me olviden y sepan que hay un modo de continuar unidos aún en la distancia aquí desde la noche enciendo este farol con luz de ustedes y brindo por los días venideros cuando ya no hagan falta las trincheras
-Bordoni, Ferradás, Dino, Tabaré Rivero- "La Metamorfosis Del Kafkarudo"
No pudimos ser Elvis o Dylan o Hendrix -un Englishman en New York-, no pudimos ser Lennon-McCartney ni Mick Jagger -gardeles del rock and roll- Nos ortibó el karma de otario, el tufo del barrio que se nos pegó. Como buen cascarudo, cargamos ser el bicho raro rezagado del pelotón.
Nos guardamos los blues más amargos en el doble fondo del caparazón, nos llevamos las últimas gotas, las notas más cambas de ese bandoneón. Nos robamos algún tema de moda, el arroz de las bodas y un sueño color de campera de blue-jean gastado, deshilachado retazo de algo que murió.
No somos nada, salvo los aguafiestas amargados de la cuadra. No somos nada, salvo los convidados de piedra en la farándula de la chotada.
Nos falló el flower-power, dios y el viejo Batlle y la lógica del dos más dos y a la Suiza de América, entre truco y quiniela, la vimos bajar al cajón. Nos pusieron ojos en la nuca y nos echaron la culpa de lo que iba peor. Nunca fuimos "uruguayos campeones" ni plantamos las flores rojas de la revolución.
Siempre con la misma milonga aferrados al dogma del fiel perdedor. Vasta banda de locos sin causa alzando la lanza de aquel trovador, que quien sabe si piensa que el tiempo es el tiempo de un tiempo que hace rato acabó, como el viejo Quijote que vuelve a la carga en el mismo lugar donde todo empezó.
No somos nada, salvo ruido molesto en la frecuencia modulada. No somos nada, salvo un viejo eslabón perdido chocando rocas desenroladas, los aguafiestas amargados de la cuadra, los convidados de piedra en la farándula de la guasada, ruido molesto en la frecuencia modulada, un viejo eslabón perdido chocando rocas desenroladas, un viejo eslabón perdido chocando rocas...