domingo, 15 de agosto de 2010

Prospección

tensa la cuerda del violín que sabe
desanudar el nervio
en ese viejo río de otoño empecinado
en esas coordenadas
de lámparas violetas
pintando a duras penas la trinchera
en el rincón austral
donde hasta ayer
morías
y ahora no te agrede la llovizna

ni el monstruo pertinaz y pendenciero
mordiendo
sin motivo
tus delicias

tengo las uñas rotas de tanto que he escarbado
y el rastro de la sangre ni me importa

tengo un lugar sombreado
en medio de la hoguera
que en buena ley gané
que me merezco
y sólo pido verte a mi costado
para que se haga carne la alegría

mejor pensar que todos los poemas
hablaban de lo mismo
y que nomás faltaban dos pupilas
para entender el aire
pulsando tus ignotas melodías