viernes, 15 de diciembre de 2006

Los Reflejos


















yo me quedé sin padre
cuando tú naufragabas
y sabes que perder la dirección
es el calvario
que todo este destierro nos demanda
porque hasta la mirada paga un precio
hasta la luz del sol
duele en los ojos
hasta la embarcación se despedaza
cuando navega el mar de las cenizas

y cómo puedo entonces condenarte
siendo testigo y cómplice del tajo
que provocó la flor de tu ternura
en esta brevedad
en los carteles
pintados con colores que te agravian
y estás hecho de cosas tan postreras

así que entenderé cuando confundas
algún atardecer de tus infancias
el ángel con encías de metal
la espuma seca
y el rito que rescata tus pupilas
en esta playa con sobrevivientes