viernes, 16 de mayo de 2008

Oficina


















así tan lentamente
tu vida se disuelve
diariamente se muere
la aguja del reloj te resucita
con la droga del miedo
y cierto dios ambiguo

y el perro rutinario que va junto a tu sombra
se encargarán del resto
te harán creer que puede ser distinto

hundido en ese cóncavo agujero te alimentas
con la promesa idiota de volver a probarlo
y en esa única sala te matan las paredes
y tus ojos se tuercen
y giran las palabras
con una disciplina sin sentido

apenas la resulta que ya chequeó el balance
se planilló tu sueño
te sellan para siempre la sonrisa
la estúpida sonrisa

de los dientes postizos
y muerto hasta la muerte con tiempo y telarañas
y muerto en el otoño de tus propias vivencias
igual a un papelito polvoriento
que alguien va a olvidar en el archivo