lunes, 8 de enero de 2007

Prófugo

















cuando me eché a correr
sabías que no me detendría

supongo que fue absurdo de mi parte
confiarte de una vez tan poca cosa

un alma hecha pedazos

la insignia del dolor que no se entiende
los túneles que voy sobreviviendo

y sabes que estoy hecho de cartón
aún cuando te hieran las esquirlas


 un ser de alegoría pendiendo de la luna

y sabes que estoy muerto desde antes
cuando me fui habituando a tus desiertos
cuando sentí tristeza de mi mismo

por eso apenas quedan los jirones
mezclados con el aire
y una conducta ebria de venenos
y la ignorancia de mi artillería

me rearmaré más lejos
quizás peor de cuanto conociste
y donde estuvo el peso de mis manos
pondré mi corazón
y algún perfume

y volveré a correr
porque no se me ocurre otra salida

porque no sé qué hacer con tanta ausencia