viernes, 9 de enero de 2009

Cuentagotas

a la altura de mis ojos
habrá de continuar atardeciendo
y a veces tengo un perro entre las tripas
meando un territorio
que no es suyo

a veces
también
miro mis manos
desprendiéndose de un pájaro
de nadie

sonrío del oscuro privilegio de estar vivo

sonrío
forzando los extremos de una mueca hacia la inversa
y suele entristecerme el resultado

qué tiene de graciosa la sonrisa
de un muñeco de nieve
en medio del desierto