sábado, 10 de enero de 2009

El Mar No Se Detiene

con tu cuerpo y el mío
una sombra en la pared
pretende apaciguar
la luz que sangran todas las ventanas

cuando el mar
precipicio de la ausencia
te naufraga las pupilas de azahares
se devora tu voz
y yo no advierto

que también me traga a mi
tanto silencio

cantas
o es que lloras
y a lo lejos
infinitos
desamparos

a lo lejos
donde mueren los aullidos de los perros
o debajo de la piel
cuando no alcanza
esa luz crespucular
que bostezan las palabras miserables

y ahora ahogados y distantes comprendemos
que algo tuvo que cambiar
en su momento

el mar
no se detiene