viernes, 23 de enero de 2009

Iconoclasta

recurro al camaleón
porque no puedo hacerlo de otra forma
acabo de escupir algún poema
que hablaba de sí mismo
la lírica nos come la cabeza
nos centra descentrándonos del mundo
y ya perdí ese miedo a protegerme
y ya nunca me escondo
por eso pongo bombas en tus dientes
a ver si de una vez
hago que sientas

ese poeta a pilas
con título y plumero
subido a su montaña de papeles
llorando versos huecos y bonitos
no es un buen cristal
donde mirarse

la poetisa armada
con frascos de veneno

tenía en la vagina una navaja
era incondicional del egoísmo
soñaba gobernar sus propiedades
solía hablar de heridas invisibles
lloraba el agua sucia
del vacío

me hizo cagar de risa el escribiente
que se creyó maldito
y se inyectaba humo por los poros

qué vas a rescatar de la basura
sino un agujero lleno de silencio
no creo una palabra del idiota

que se creyó a sí mismo
diferente

al cabo
así nos va

cada uno alimentado por el culo
y yo que ni me creo
el cuento de escribir
recurro al cameleón
me cambio de semblante casi a diario
me impregno de la piel de mis hermanos
y voy rompiendo estatuas