sábado, 15 de marzo de 2008

La Canción Del Que No Está Muerto














en el paraguas sucio de un día con tormentas
en el suburbio hostil
donde el hambre de los lobos prolifera
en las paredes de las casas viejas
en los vagones de un tren a ningún sitio
en las faldas de delgadas prostitutas
en la sangre podrida del parásito
en la sopa metálica de un mar contaminado
en la mirada hueca de tantos maniquíes
en los pozos sin fondo en donde vive el miedo
en la túnica eléctrica de dioses digitales
en la melancolía de niños que se mueren
en el puto billete con que se compra el alma del imbécil
escribiré poemas blancos y celestes
poemas con olor a madrugada
serán versos de amigos que se fueron
o que se emborracharon de ternura
letras fosforecentes
guirnaldas del vocabulario
para que alguien sepa que aún estamos vivos
para que no supongan que todos hemos muerto
una bandera escrita en el muro de algún cielo
con las palabras rotas
de todos los que quiero